En un polémico partido Alemania se metió en los cuartos de final
Los germanos les ganaron a Inglaterra por 4-1 con goles de Klose, Podolski y dos de Müller. Cuando la diferencia era de un tanto, el árbitro Larrionda no convalidó un claro gol de Lampard y los ingleses quedaron eliminados. Ahora, los de Löw irán con el ganador de Argentina-México.
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Alemania venció 4-1 a Inglaterra en un clásico inolvidable que en los primeros 45 minutos ofreció tres goles, una buena muestra del fútbol que el Mundial extrañaba y un escándalo del que se hablará un largo tiempo.
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Comenzó en ventaja Alemania, que dominaba a gusto el partido en los primeros minutos: así fue que a los 19, Miroslav Klose definió de derecha un pase/asistencia de su arquero al que también ayudó la desconcentración de la última línea de los ingleses.
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A los 32, en tanto, los de Löw parecían sentenciar la ilusión inglesa cuando Lukas Podolski culminó una jugada de dos toques iniciada por Müller, quien se sobrepuso a la marca de Terry y habilitó al delantero del FC Köln, para cruzarla de derecha y gritar el segundo tanto germano.
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Alemania ejecutaba el plan perfecto. Inglaterra estaba desconcertado y abofeteado por la realidad.
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Sin embargo, todo cambió a partir de los 37: Gerrard envió un centro que contó con una elevación perfecta de Matt Upson. El defensor pareció sostenerse en el aire más tiempo de lo naturalmente posible y el descuento abrió el partido.
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Los de Capello se fueron con todo por la igualdad y la consiguieron, solo que por un error del asistente de Jorge Larrionda privó a Lampard del 2-2.
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El volante del Chelsea remató desde afuera del área y la pelota, tras dar en el travesaño, picó claramente dentro del arco defendido por Manuel Neuer; sin embargo, el colegiado uruguayo sólo dijo: "siga, siga".
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No hubo tiempo para más. Inglaterra se fue mascando bronca a su vestuario y Alemania se secó ese sudor helado que le corrió por el cuerpo cuando creyó que el gol valía.
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El segundo tiempo fue otra cosa: los germanos esperaron de contra y así lograron la ventaja de dos goles que sentenciaba el encuentro.
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A los 22 minutos del complemento, Müller recibió dentro del área la terminación de un contraataque y fusiló a James, de escasa resistencia.
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Los intentos de Inglaterra chocaban con su propia indignación, con su propia rabia, con ese sentimiento que les oprimía el pecho al no poder digerir lo ocurrido.
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Alemania se dio cuenta y puso cifras definitivas al partido cuando a los 25 minutos Ozil superó a Barry en velocidad y mandó un centro al segundo palo para servir a Müller su segundo tanto, el cuarto de Alemania, que desde "el caso Lampard" disfrutaba de su pasaje a los cuartos de final del Mundial de Sudáfrica 2010.
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Alemania venció 4-1 a Inglaterra en un clásico inolvidable que en los primeros 45 minutos ofreció tres goles, una buena muestra del fútbol que el Mundial extrañaba y un escándalo del que se hablará un largo tiempo.
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Comenzó en ventaja Alemania, que dominaba a gusto el partido en los primeros minutos: así fue que a los 19, Miroslav Klose definió de derecha un pase/asistencia de su arquero al que también ayudó la desconcentración de la última línea de los ingleses.
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A los 32, en tanto, los de Löw parecían sentenciar la ilusión inglesa cuando Lukas Podolski culminó una jugada de dos toques iniciada por Müller, quien se sobrepuso a la marca de Terry y habilitó al delantero del FC Köln, para cruzarla de derecha y gritar el segundo tanto germano.
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Alemania ejecutaba el plan perfecto. Inglaterra estaba desconcertado y abofeteado por la realidad.
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Sin embargo, todo cambió a partir de los 37: Gerrard envió un centro que contó con una elevación perfecta de Matt Upson. El defensor pareció sostenerse en el aire más tiempo de lo naturalmente posible y el descuento abrió el partido.
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Los de Capello se fueron con todo por la igualdad y la consiguieron, solo que por un error del asistente de Jorge Larrionda privó a Lampard del 2-2.
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El volante del Chelsea remató desde afuera del área y la pelota, tras dar en el travesaño, picó claramente dentro del arco defendido por Manuel Neuer; sin embargo, el colegiado uruguayo sólo dijo: "siga, siga".
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No hubo tiempo para más. Inglaterra se fue mascando bronca a su vestuario y Alemania se secó ese sudor helado que le corrió por el cuerpo cuando creyó que el gol valía.
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El segundo tiempo fue otra cosa: los germanos esperaron de contra y así lograron la ventaja de dos goles que sentenciaba el encuentro.
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A los 22 minutos del complemento, Müller recibió dentro del área la terminación de un contraataque y fusiló a James, de escasa resistencia.
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Los intentos de Inglaterra chocaban con su propia indignación, con su propia rabia, con ese sentimiento que les oprimía el pecho al no poder digerir lo ocurrido.
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Alemania se dio cuenta y puso cifras definitivas al partido cuando a los 25 minutos Ozil superó a Barry en velocidad y mandó un centro al segundo palo para servir a Müller su segundo tanto, el cuarto de Alemania, que desde "el caso Lampard" disfrutaba de su pasaje a los cuartos de final del Mundial de Sudáfrica 2010.