Alemania paso raspando y ahora vivira un clasicazo con Inglaterra
Con el miedo metido entre los huesos, dos de los gigantes de la historia del fútbol sufrieron para clasificar a la segunda ronda en Sudáfrica, al ganar sus juegos con la mínima cuenta: 1-0.
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No les sobró nada y, en cambio, les faltó fútbol como para alejar los espantos de esta primera ronda irregular y de sobresaltos. Y eso, que no estaban en grupos que si bien no eran una piñata, tampoco eran para entrar en pánico. Y ahora tendrán que jugar un 'clasicazo', en el que solo uno de los dos sobrevivirá, el domingo en Bloemfontein.
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En el Soccer City de esta ciudad, jugó Alemania apenas regular, muy lenta y controlada: Ozil estaba desaparecido y Schweinsteiger, errático. Podolski no recibía juego y tampoco ayudaba a crearlo para Cacau. Era un equipo mecánico, sin cerebro y solo con Lahm empujando desde la lateral derecha.
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Increíble, Alemania era la necesitada, porque con el 0-0, un gol en el otro partido del grupo D la sacaba (Australia-Serbia). Lo peor era que no pasaban la zaga rival con su lento y nada sorpresivo juego de pases por el medio, ni con su tiradera de centros desde la derecha. Hasta que Ozil, con el pie izquierdo, en el que se pone un guante y no un guayo, rompió la resistencia ghanesa a los 14 minutos del segundo tiempo. Así son los 'cracks'. Verdad por delante, Ghana tuvo para empatar y probablemente hubiese sido lo justo, pero el portero Neuer fue figurón y Mertesacker y Friedrich se atravesaron como pudieron en un par de remates que iban para adentro. Para eso están.
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De alguna manera, Alemania, les ganó de camiseta a los africanos y se aseguró el liderato. No hizo un buen partido y el debut del comienzo (goleada 4-0 a Australia) parece como si hubiese ocurrido hace años, en otro campeonato.
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No les sobró nada y, en cambio, les faltó fútbol como para alejar los espantos de esta primera ronda irregular y de sobresaltos. Y eso, que no estaban en grupos que si bien no eran una piñata, tampoco eran para entrar en pánico. Y ahora tendrán que jugar un 'clasicazo', en el que solo uno de los dos sobrevivirá, el domingo en Bloemfontein.
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En el Soccer City de esta ciudad, jugó Alemania apenas regular, muy lenta y controlada: Ozil estaba desaparecido y Schweinsteiger, errático. Podolski no recibía juego y tampoco ayudaba a crearlo para Cacau. Era un equipo mecánico, sin cerebro y solo con Lahm empujando desde la lateral derecha.
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Increíble, Alemania era la necesitada, porque con el 0-0, un gol en el otro partido del grupo D la sacaba (Australia-Serbia). Lo peor era que no pasaban la zaga rival con su lento y nada sorpresivo juego de pases por el medio, ni con su tiradera de centros desde la derecha. Hasta que Ozil, con el pie izquierdo, en el que se pone un guante y no un guayo, rompió la resistencia ghanesa a los 14 minutos del segundo tiempo. Así son los 'cracks'. Verdad por delante, Ghana tuvo para empatar y probablemente hubiese sido lo justo, pero el portero Neuer fue figurón y Mertesacker y Friedrich se atravesaron como pudieron en un par de remates que iban para adentro. Para eso están.
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De alguna manera, Alemania, les ganó de camiseta a los africanos y se aseguró el liderato. No hizo un buen partido y el debut del comienzo (goleada 4-0 a Australia) parece como si hubiese ocurrido hace años, en otro campeonato.