El Pelusa Maradona piropea a Domenica Saporiti en rueda de prensa

El Director Técnico de la Selección Argentina (no olvidemos su investidura) "mató" a Pelé sin nombrarlo (sólo lo llamó "este morocho"), por haber desconfiado de la capacidad organizativa de Sudáfrica para llevar a cabo semejante competencia. Pidió la aplicación de un Fair Play real, "no como el de Italia ' 90, donde casi me rompen la cabeza de una patada". Piropeó a la colega ecuatoriana Doménica Saporiti, representante de una cadena de radio de Guayaquil, diciéndole "¿cómo? ¿qué cuándo salimos..?" Risas. Muchas risas de aprobación. De los enviados especiales y, mucho más, de la corte afín integrada por Alejandro Mancuso, Héctor Enrique, "Coco" Ventura (Jefe de prensa de la delegación), Fernando Molina (encargado de prensa personal de Diego y, según cuentan, novio de Dalma) y varios más.
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Más tarde, le regalaron una camiseta de "Bafana Bafana" con dedicatoria de un joven, a quien él le envió el buzo que tenía puesto. Habló de Messi, "tiene que ser la frutilla del postre"; de Mascherano, "es el que más se me parece a cuando yo era jugador"; de lo mal que salieron las fotos que les tomaron los enviados de la FIFA, "nos mataron, salimos como el orto"; de que se ponía más nervioso cuando jugada que ahora que es entrenador, que a su criterio "el jugador siempre está por encima de la táctica", que Angel Di María "tiene el potrero en la sangre". El carrusel de preguntas azucaradas permitió además otra definición inigualable: "El agua caliente ya está inventada".
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Cerca del final, Diego, aprovechando la comodidad del cuestionario, soltó que "la única sorpresa que puede tener el equipo es que juegue yo". Risas otra vez, ahora más intensas. Yéndose, y ante la pregunta específica de un periodista árabe, le deseó buena suerte a la Selección de Argelia, "que disfrute su paso por el Mundial" y se animó a calificar con número el estado de sus dirigidos: "Estamos... 6;50, humildes para después mejorar".
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Se paró, le dispararon mil ochocientas fotos más, cayeron sillas, algunos lo quisieron palmear y abandonó la sala escuchando tibios aplausos y un montón de "¡Suerte, Diego!".
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Fuente: El Dia