Catenaccio en Suzuka Premio de Formula 1
Los aficionados japoneses no se van a casa cuando acaba la carrera. Se quedan en la grada de la recta de meta a esperar que cierren todos los garajes. Les encanta mirar, educados y silenciosos como son, el trabajo de los mecánicos en el box, que a estas horas (pasadas las nueve, noche cerrada en Suzuka) consiste básicamente en recoger los bártulos y echar la llave. Lo que vieron los aficionados nipones en este país fue una ración de Fórmula 1 a la italiana futbolística. Catenaccio en Las Gaunas.
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Alonso no quiere perder el Mundial por un riesgo de más. Siempre ha sido esa su política, también cuando conquistó los dos títulos con Renault, y sobre todo ahora la aplica hasta sus últimas consecuencias. Una presencia constante en los podios garantiza una ubicación de asalto al campeonato.
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Sucede que los demás, en particular los Red Bull y más Mark Webber, se han decantado por el goteo de puntos antes que por la captura de victorias. En Japón Alonso sólo ha perdido tres puntos respecto al australiano, está empatado con Vettel y parece evidente que ante la táctica matemática que todos utilizan, alguno tendrá que asumir un envite a grande. Si no, vencerá Webber con la calculadora.
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Lo ha dicho Stéfano Domenicali, el patrón de Ferrari, antes de echar el candado al campamento rojo en Suzuka. "Con una victoria y dos podios seremos campeones". Eso es otra cosa. Alonso tendrá que exprimir el tarro de las esencias otra vez y afinar la mirilla porque Webber lleva la misma mano de cartas que él.
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Alonso no quiere perder el Mundial por un riesgo de más. Siempre ha sido esa su política, también cuando conquistó los dos títulos con Renault, y sobre todo ahora la aplica hasta sus últimas consecuencias. Una presencia constante en los podios garantiza una ubicación de asalto al campeonato.
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Sucede que los demás, en particular los Red Bull y más Mark Webber, se han decantado por el goteo de puntos antes que por la captura de victorias. En Japón Alonso sólo ha perdido tres puntos respecto al australiano, está empatado con Vettel y parece evidente que ante la táctica matemática que todos utilizan, alguno tendrá que asumir un envite a grande. Si no, vencerá Webber con la calculadora.
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Lo ha dicho Stéfano Domenicali, el patrón de Ferrari, antes de echar el candado al campamento rojo en Suzuka. "Con una victoria y dos podios seremos campeones". Eso es otra cosa. Alonso tendrá que exprimir el tarro de las esencias otra vez y afinar la mirilla porque Webber lleva la misma mano de cartas que él.